Trabajo Corporal y Masaje durante el embarazo.

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En el comienzo de la vida, el cuidado y la escucha de un cuerpo que implica un período de cambio y transformación. Durante los meses de junio y julio propuse una formación que contemplara, en un espacio breve de tiempo, un desarrollo de práctica intensa y sentida del contacto, así nació el primer taller dedicado exclusivamente al embarazo: “Trabajo corporal y masaje durante el embarazo”. 

El desarrollo del curso partió de mi experiencia en el estudio del contacto y la pedagogía del masaje. Utilizando recursos específicos que hicieron posible trabajar el cuerpo, los cuerpos del embarazo, desde una práctica abierta y creativa que contemplara a su vez las adaptaciones posteriores para ser aprehendidas y aplicadas por las practicantes en sus diferentes ámbitos de actuación.  

Tratar los cuerpos del embarazo (porque no podemos hablar de un sólo cuerpo, sino de una multiplicidad dada por el cambio, la transformación, la mirada exterior y la propia percepción), es una tarea que demanda primero una reflexión que interroga la idea propia de maternidad y segundo, las redes de cuidado que nos vinculan con un grupo social de pertenencia proveedor de formas y prácticas específicas. 

Al finalizar la formación, con el grupo de practicantes motivamos un encuentro con mujeres gestantes. Las participantes del encuentro, cada una con un recorrido de vida y una forma propia de sentir y hablar sobre sus cuerpos y embarazos, nos dieron la posibilidad de mostrar el aprendizaje.

Focalizamos la práctica en el trabajo corporal del contacto abordando tres aspectos del mismo: el movimiento, el ritmo y la profundidad del contacto. Tomando la periferia del cuerpo, utilizando un contacto óseo que nos diera soporte y estructura desde una sujeción estática y otra de mecimiento a partir del sacro. De esta manera, ofrecimos un anclaje para que los cuerpos pudieran dejarse ir a la deriva y expandir sus contornos, lo cual brindó seguridad y placer a las gestantes, instalando la confianza en las propias capacidades y sabidurías corporales. 

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Al mismo tiempo, con un interés personal concreto, decidí abordar otro espacio simultáneo a la formación: un taller de masaje para el bebé de 1 a 10 meses al cual asistieron cuatro participantes: Vitorio (cinco meses), Alfonsina (2 meses y medio), Inti (un mes) y Piero (aún en el vientre de su madre). Abordamos un espacio de masaje infantil en formato abierto a los tiempos y eschucha del bebé, a pensar el desarrollo de la práctica situándolo en cada contexto y organización familiar, al aprendizaje de una serie de maniobras que tuvieran una clara intención de estímulo y aprendizaje del movimiento en el cuerpo del bebé entendiendo a su vez cómo cada bebé reacciona al estímulo de manera muy personal y sobre todo, creando un tiempo que involucrara nuevamente la confianza en el contacto como espacio de relación, aprendizaje y práctica de cuidado al inicio de la vida.

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Gracias a todas y a todos por éste tiempo de amorosidad y reprocidad compartida. Gracias a las practicantes por generar intercambios de mucha riqueza personal.   

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