La mano como sistema experto

Antecedentes

Investigaciones1 sobre el sentido del tacto han diferenciado tres modos de procesar la información utilizando experimentos sobre objetos y patrones realzados. Estos tres modos son los siguientes: percepción táctil, percepción kinestésica y percepción háptica.

  • La percepción táctil hace referencia a la información adquirida exclusivamente a través del sentido cutáneo.
  • La percepción kinestésica hace referencia a la información proporcionada por los músculos y tendones, sin implicación del sentido cutáneo.
  • La percepción háptica hace referencia a la información obtenida combinando ambos componentes, táctil y kinestésico. La percepción háptica es utilizada voluntariamente y con propósito de conocer objetos y entornos relacionados.

En nuestras sociedades, el sistema háptico ha sido considerado como un sistema de segundo nivel siempre supeditado al sistema visual cuando un objeto es percibido simultáneamente a través de ambos sentidos. Sin embargo, la percepción háptica sugiere que posee sus propios canales y procesos para los cuales la memoria juega un papel relevante. La intencionalidad y el movimiento en percepción es un tema controvertido, aún así la mayoría de investigadores destacan la importancia del tacto activo en el procesamiento de la información háptica.

Tacto Activo

El tacto activo se considera un procedimiento exploratorio más que perceptivo, mover los dedos con propósito y realizar movimientos adecuados a la información que se desea obtener forma parte de su definición. En el tacto activo se combinan la información táctil y kinestésica para proporcionar al perceptor una información más completa de los objetos y de su medio.

De la misma manera que el ojo es el verdadero órgano de la percepción visual, la mano lo es de la percepción háptica y no los receptores cutáneos como antes se creía. Como sistema multidimensional la mano se coloca en la posición de sistema experto válido para la captación y experiencia del mundo.

Aplicación del tacto activo para el trabajo corporal de contacto.

Es la capacidad de aprendizaje y por lo tanto, de conocimiento, lo que hace posible la diversidad de formas presentes en los métodos corporales que utilizan el contacto y sobre el cual desarrollan sus cosmovisiones y sus ideas acerca del cuerpo.

A través de la mano se desarrolla la sensibilidad no sólo para articular maniobras sino que además se abre una instancia capaz de generar nuevas definiciones e implicaciones sobre el cuerpo y a través del cuerpo, sobre maneras de pensar, sentir y articular estrategias de abordaje.

La mano como sistema experto abre nuevas ideas en torno a lo sensible. Ya no es dominio de los receptores cutáneos la sensibilidad, es decir la percepción no es una instancia pasiva de recepción y codificación de lo percibido que queda a flor de piel, sino que es una instancia activa, que posee intencionalidad, es exploratoria y adaptativa en cuanto a que utiliza el movimiento como vía para la búsqueda y el encuentro de las formas más adecuadas a su propósito.

El tacto activo refiere a una memoria de contacto capaz de crear senso-cognición. Esta base multidimensional puede ser utilizada para la innovación y la creatividad a través del trabajo corporal de contacto. Este rasgo del tacto activo estaría en la base de las pedagogías corporales que resaltan el aprendizaje a través del uso de la mano y el sentido del tacto.

(1) Ballesteros, Soledad. Psicothema 1995 Vol. 5 nro 2, pp. 311-321

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